haces del escenario algo tan cálido que escondes tus acciones..
ante los ojos de la mayoría de habitantes eres solo un ciclo..
ya nacerán otras hojas de aquel árbol triste y desnudo...
hasta que te topas con aquélla, su hoja, la marchitas y es ahí,
en ese momento que se da cuenta que no volverá a nacer una igual,
que aquel árbol que la concibió te la regaló solo una vez... nada más ¿la aprovechaste?
y tu, mientras tanto sonríes con el viento, por habérsela robado...
tú y el viento tan cómplices, tan culpables...
hojas rojas, amarillas y marrones y entre ellas muerta aquélla...
tú, que el día de hoy has hecho una alfombra roja
a los pasos de este hombre que lentamente secas, y fenece..
como aquellas hojas que yacen muertas a mis pies,
los que esperan ser controlados por el viento..
los que esperan ser rojos amarillos y marrones...
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